Noboa planea evitar consulta popular para reformar la Constitución
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El presidente Daniel Noboa quiere modificar la Constitución sin llamar a las urnas; eludiría la consulta popular que tradicionalmente acompaña a cambios de esta magnitud. ¿Es legal? ¿Qué busca realmente? Aquí te contamos lo que significa para el país y para Loja.
Para el ciudadano de a pie, esto no es un simple trámite legislativo. Si Noboa logra su objetivo, podrían alterarse reglas fundamentales que afectan desde la duración de los mandatos hasta la organización territorial. En Loja, cualquier reforma que toque la descentralización o los recursos provinciales impacta directamente en tu bolsillo y en los servicios que recibes.
¿Por qué quiere Noboa evitar las urnas?
Según ha trascendido, el presidente considera que una consulta popular sería costosa y lenta, y que el país necesita cambios urgentes. Sin embargo, la Constitución actual establece que ciertas reformas deben ser sometidas a referendo. El camino que explora es usar una enmienda constitucional vía Asamblea Nacional, donde su bancada tiene una mayoría ajustada.
- Mayoría en la Asamblea: Noboa necesita 92 votos (dos tercios) para aprobar una enmienda. ¿Los tiene? Hasta ahora, sus aliados suman alrededor de 70, lejos de la meta.
- Control de la Corte Constitucional: Antes de cualquier cambio, la Corte debe dictaminar que la reforma no altera la estructura fundamental del Estado. Ese filtro es clave.
- Presión social: Sectores políticos y organizaciones sociales ya advierten que cualquier cambio sin consulta sería inconstitucional.
Lo que viene ahora
En los próximos días, el oficialismo presentará un proyecto de enmienda en la Asamblea. La oposición ya anunció que recurrirá a la Corte Constitucional. El pulso está servido: mientras Noboa insiste en la vía rápida, sus críticos hablan de un golpe a la democracia. Para el lojano, la atención debe centrarse en si los cambios afectarán las competencias locales y los recursos del cantón.
Al final, lo que está en juego no es solo una reforma legal, sino la confianza en las reglas del juego. Si el presidente logra cambiar la Constitución esquivando a los votantes, se sentará un precedente que trasciende a su gobierno.
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