Paralización total: se detiene el bacheo en la vía Loja-Catamayo
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Los trabajos de bacheo en la carretera Loja-Catamayo, que buscan reparar los hundimientos y grietas de una de las vías más transitadas de la provincia, se han suspendido de manera indefinida. La decisión, confirmada por fuentes cercanas a la Prefectura, se debe a la falta de recursos económicos y materiales, dejando a miles de usuarios en la incertidumbre.
Para los conductores que a diario recorren este tramo, la noticia es un golpe directo a su bolsillo y su seguridad. Los baches, algunos de más de 30 centímetros de profundidad, han provocado daños en vehículos y accidentes menores. Quienes utilizan la vía para llegar a sus trabajos o transportar productos agrícolas son los más afectados: cada hueco es un riesgo y un retraso.
Contexto de una vía olvidada
La carretera Loja-Catamayo, que conecta la capital provincial con el valle, soporta un tráfico diario de más de 15.000 vehículos. El asfalto, originalmente colocado hace más de 5 años, no ha recibido mantenimiento mayor desde entonces. Las lluvias de los últimos meses han agravado los daños, creando cráteres que obligan a los conductores a maniobras peligrosas, especialmente en las curvas y zonas de pendiente.
- Riesgo de accidentes: los baches obligan a frenazos bruscos y cambios de carril inesperados, aumentando el peligro de colisiones.
- Daños vehiculares: llantas reventadas, amortiguadores rotos y alineación perdida son quejas recurrentes entre los transportistas.
- Pérdida de tiempo: los tramos más deteriorados obligan a reducir la velocidad a menos de 20 km/h, alargando los viajes hasta 30 minutos.
Lo que viene ahora
Por ahora, la Prefectura no ha anunciado una nueva fecha para retomar los trabajos, aunque fuentes indican que se gestionan fondos extraordinarios. Mientras tanto, la recomendación para los conductores es circular con extrema precaución, reducir la velocidad en los sectores críticos —especialmente en el km 12 y 18— y reportar cualquier incidente a las autoridades de tránsito. La vía sigue abierta, pero el mensaje es claro: hay que exigir soluciones antes de que un accidente mayor ocurra.
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