¿Podrán partidos y activistas devolverle el crédito a la política en Ecuador?
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La gestión política en Ecuador atraviesa uno de sus peores momentos de credibilidad. Pero a 2026, partidos, activistas y la sociedad civil tienen una oportunidad para cambiar esa percepción. En Loja, ese cambio podría empezar desde lo local.
Para el lector lojano, esto no es un debate teórico: la confianza en las instituciones determina cómo se gestionan servicios públicos, inversiones y hasta la seguridad en su cantón. Si no se recupera la legitimidad, el próximo año electoral podría estar marcado por el desencanto.
El punto de partida: desconfianza generalizada
Según encuestas recientes (fuentes abiertas), la desaprobación de los partidos políticos supera el 70% en Ecuador. En Loja, la percepción no es muy distinta: promesas incumplidas, falta de transparencia y escasa participación ciudadana son los principales reclamos.
- Fortalecer la transparencia interna: Partidos y movimientos deben publicar rendiciones de cuentas, antes de exigirlo a otros.
- Impulsar mecanismos de participación vinculante: Presupuestos participativos y consultas locales, como ya se intentó en Loja, pero con carácter obligatorio.
- Formar liderazgos con ética y no solo con carisma: Escuelas de formación política que prioricen la gestión sobre el marketing.
Lo que viene ahora
El 2026 no es meta lejana: las elecciones seccionales y presidenciales están a la vuelta. En Loja, ya hay movimientos ciudadanos que exigen renovación. La pregunta es si los actores tradicionales cederán espacio o si la reivindicación vendrá desde las bases.
La clave estará en que cada actor —partidos, activistas, medios y ciudadanos— asuma su parte. En manos de los lojanos está exigir hechos, no solo discursos. La gestión política se reivindica con resultados, no con promesas.
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