Resistencia vecinal, último bastión contra el expolio del patrimonio público, según Fernando Abad Vicente
[ahoraloja_share]
“La resistencia vecinal es, prácticamente, la única vía que queda para evitar el expolio del patrimonio público”, sentencia Fernando Abad Vicente, activista lojano, en un momento donde la ciudadanía observa con preocupación la venta o concesión de espacios que pertenecen a todos.
¿Por qué importa esto? Porque el patrimonio público no solo son edificios: son parques, calles, plazas, escuelas y hospitales que garantizan calidad de vida. Si se pierden, la ciudadanía paga más por servicios que antes eran públicos.
Contexto: la lucha por lo común
En los últimos años, municipios y gobiernos han buscado privatizar o concesionar bienes públicos para aliviar déficits fiscales, pero Abad Vicente advierte que esto es un “expolio silencioso”. En Loja, por ejemplo, casos como la posible concesión del parque lineal o de espacios culturales han generado alertas.
- Falta de transparencia: Muchas decisiones sobre bienes públicos se toman sin consulta ciudadana ni estudios de impacto social.
- Beneficio privado vs. interés común: El patrimonio termina en manos de empresas que buscan rentabilidad, no bienestar colectivo.
- Debilidad institucional: Contraloría y otras entidades rara vez frenan estos procesos, dejando a la ciudadanía como único fiscal.
Lo que viene ahora
Abad Vicente llama a organizarse en comités vecinales y a exigir rendición de cuentas. La próxima sesión del Concejo Cantonal de Loja tratará dos concesiones de suelo público; los vecinos ya preparan una vigilia.
La resistencia vecinal no es una opción: es el último cerrojo que queda. Como dice Abad: “Si no cuidamos lo nuestro, nadie lo hará”. La pregunta es si la ciudadanía lojana está lista para asumir ese rol.
Imagen editorial referencial generada automáticamente para acompañar esta noticia.