Ricki Blanco: de la pasión al papel, el grafitero que pinta Loja sin pausa
[ahoraloja_share]
Una brocha, un aerosol y una idea: Ricki Blanco es el nombre que resuena en las calles de Loja desde hace más de una década. Sin necesidad de galerías, este muralista ha convertido la ciudad en su lienzo, pintando fachadas, pasajes y plazas que ahora cuentan historias a quienes pasan.
Para los lojanos, el arte callejero no es solo decoración: es identidad. Cada trazo de Ricki Blanco refleja la cultura, los oficios y la memoria del sur del Ecuador. Si caminas por el centro histórico o los barrios populares, seguro has visto sus colores vibrantes que rompen el gris del cemento. ¿Sabes qué hay detrás de esas obras?
El método de un creador incansable
- Inspiración local: sus murales nacen de conversaciones con vecinos, rescatando oficios como la alfarería, la gastronomía o la música tradicional lojana.
- Técnica mixta: combina pintura acrílica con aerosol, logrando texturas únicas que resisten el clima andino.
- Ritmo de trabajo: Ricki pinta sin pausa, a veces hasta dos murales por semana, siempre con permiso de los dueños de los muros.
Lo que viene ahora
El artista planea expandir su obra hacia barrios periféricos y colegios públicos, donde impartirá talleres gratuitos. Además, prepara una muestra temporal en la Casa de la Cultura de Loja, que reunirá bocetos y fotografías de su trayectoria. La cita será en marzo de 2025, con entrada libre.
Mientras tanto, la ciudad sigue siendo su taller. La próxima vez que camines por Loja, mira a los muros: quizá descubras una nueva obra de Ricki Blanco que te cuente una historia que hasta ahora solo vivía en el olvido.
Imagen editorial referencial generada automáticamente para acompañar esta noticia.