Un golpe de suerte: el farmacéutico que inventó los fósforos hace 200 años
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Hace exactamente 200 años, un farmacéutico británico llamado John Walker mezcló sin querer unos químicos y creó los primeros fósforos de fricción. Lo que parecía un error de laboratorio terminó iluminando al mundo.
Hoy, cuando en Loja enciendes un fósforo para prender la cocina o una vela, estás usando un invento que cambió la vida cotidiana. Pero detrás de ese palito de madera hay una historia de casualidad y persistencia que pocos conocen.
El accidente que transformó el fuego
En 1826, Walker trabajaba en su laboratorio en Stockton-on-Tees cuando raspó una varilla recubierta de una mezcla de sulfuro de antimonio, clorato de potasio y goma arábiga contra la chimenea. La varilla se encendió. No buscaba crear fuego instantáneo, pero lo logró. Bautizó su invento como ‘congreve’ y comenzó a venderlo, aunque con un precio elevado de un chelín por caja de 50.
Los fósforos no se popularizaron de inmediato. Walker no patentó su invento, por lo que otros lo copiaron y mejoraron. Pronto aparecieron fósforos de fósforo blanco, altamente tóxicos y peligrosos. No fue hasta finales del siglo XIX que se desarrollaron alternativas más seguras.
- 1826: John Walker inventa el primer fósforo de fricción, pero no lo patenta.
- 1830: El químico francés Charles Sauria añade fósforo blanco, aumentando el riesgo de envenenamiento.
- 1910: La fabricación de fósforos se vuelve segura con el fósforo rojo, tras el tratado de Berna.
Lo que viene ahora
Hoy los fósforos siguen siendo un elemento básico en los hogares ecuatorianos, aunque han sido desplazados por encendedores electrónicos. Pero su legado perdura: un pequeño palito que guarda la chispa de un accidente genial.
La próxima vez que enciendas un fósforo, recuerda que fue un error afortunado el que trajo luz a tu mano.
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