Vecinos toman las calles para frenar el saqueo del patrimonio en Loja
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La ciudadanía lojana se ha convertido en la última trinchera para defender lo que es de todos. Fernando Abad Vicente, voz autorizada de la lucha patrimonial, lo dice claro: “la resistencia vecinal es, prácticamente, la única vía que queda para evitar el expolio del patrimonio público”.
Para quienes viven en Loja, esta no es una noticia lejana. Cada semana, un edificio histórico amenaza ruina o un parque pierde su uso comunitario. Saber que la organización barrial es el único freno visible cambia la forma de ver el barrio: mirar con otros ojos las casonas antiguas, los mercados tradicionales o las plazas que están siendo acaparadas por intereses privados.
El contexto de una lucha ciudadana
En los últimos meses, han aumentado las denuncias por venta irregular de terrenos municipales y concesiones sospechosas de espacios públicos. Abad Vicente, líder de la Asociación de Vecinos por el Patrimonio, señala que las autoridades locales han priorizado acuerdos opacos que benefician a unos pocos, mientras la comunidad queda excluida de las decisiones.
El llamado del activista no es solo una queja: es una alerta para actuar. Según él, la única manera de que el patrimonio sobreviva es que los vecinos se organicen, vigilen y presionen. “Sin la ciudadanía en la calle, los edificios históricos y los espacios comunes desaparecerán”, advierte.
Tres claves para entender la resistencia vecinal
- Vigilancia constante: Los vecinos denuncian ante la Fiscalía cualquier indicio de venta ilegal o concesión dudosa de bienes públicos.
- Presión mediática: Mediante redes sociales y medios locales, visibilizan los casos de expolio para generar opinión pública y evitar el silencio.
- Acción legal: Han presentado recursos de protección y acciones populares para frenar proyectos que afectan el patrimonio, amparándose en la Ley de Patrimonio Cultural.
Lo que viene ahora
Abad Vicente anticipa que la resistencia se intensificará. Para las próximas semanas, se esperan nuevas movilizaciones y la conformación de comités barriales de vigilancia patrimonial. El objetivo es convertir la defensa del patrimonio en una causa transversal, que involucre a jóvenes, adultos mayores y gremios profesionales.
La pelota está del lado de la ciudadanía: cada denuncia, cada marcha y cada mirada atenta a lo que ocurre con los bienes comunes suma. Como dice Abad, “el patrimonio no se salva solo con leyes, sino con la gente que lo abraza”. En Loja, esa gente ya se está moviendo.
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