Vilcabamba: alarmas sin sonar, patrullajes sin gasolina
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Vilcabamba amanece con más candados que sonrisas. Robos en pleno día, motos sin placas y una policía que apenas puede moverse por falta de gasolina. Así lo denuncian vecinos y comerciantes, que ya no saben a quién recurrir.
Para usted, lector de Loja, esto no es un problema lejano. Vilcabamba es el principal destino turístico de la provincia. Si la inseguridad crece, los visitantes se van, el empleo cae y el sustento de cientos de familias peligra.
El contexto detrás del miedo
Vilcabamba tiene una sola unidad policial activa para cubrir toda la parroquia. Los patrullajes son esporádicos porque no hay suficiente combustible. El sistema de alarmas comunitarias, que antes funcionaba, está caído por falta de mantenimiento. Además, el alumbrado público en sectores clave como la entrada a la parroquia y el centro histórico es deficiente.
- Una patrulla para 8 000 habitantes: La unidad móvil disponible no alcanza para cubrir la extensión rural y urbana.
- Sin combustible, sin respuesta: Denuncias de vecinos indican que la policía ha pedido a la comunidad que colabore con gasolina para salir a atender emergencias.
- Alarmas mudas: De las 15 alarmas comunitarias instaladas, apenas 3 funcionan. El resto está dañado por falta de repuestos y técnicos.
Lo que viene ahora
El Concejo Cantonal de Loja tiene sobre la mesa un pedido formal de la Junta Parroquial de Vilcabamba para declarar en emergencia la seguridad local. Mientras tanto, vecinos organizan rondas nocturnas con linternas y silbatos. Usted puede ayudar: si vive o visita Vilcabamba, reporte cualquier hecho sospechoso al ECU 911 y exija a las autoridades soluciones concretas. La tranquilidad de este paraíso no puede esperar más.
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