¿Y ahora, Noboa? Las rutas del Presidente para reformar la Constitución tras el ‘No’
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El 1 de febrero de 2025, Ecuador dijo un rotundo ‘No’ a las preguntas del gobierno de Daniel Noboa para reformar la Constitución. El resultado no solo fue un revés político, sino que dejó al Presidente sin su principal herramienta para lograr cambios estructurales. Ahora, la pregunta que resuena en Loja y en todo el país es: ¿qué alternativas reales le quedan?
No se trata solo de un juego de poder. Está en juego la posibilidad de modificar artículos clave de la Constitución de Montecristi que, para Noboa y su gabinete, limitan el crecimiento económico y la seguridad. Pero, como ciudadano, usted debe entender que el camino no es sencillo: cada ruta tiene sus propios obstáculos políticos y jurídicos.
Contexto: el ‘No’ que frenó el plan de Noboa
La consulta 2025 preguntaba sobre cambios en la explotación de recursos naturales, la seguridad social y la justicia indígena, entre otros. La mayoría de ecuatorianos, desde la Costa hasta la Sierra, optó por mantener la Constitución vigente. Esto deja a Noboa sin el espaldarazo popular que buscaba para impulsar su agenda.
- Vía Asamblea Nacional: El presidente puede presentar un proyecto de reforma constitucional ante el Legislativo. Sin embargo, con una oposición fragmentada pero mayoritaria, lograr los votos necesarios (92 de 137 asambleístas) es casi imposible sin un acuerdo político.
- Consulta popular de iniciativa ciudadana: Reunir el 1% del padrón electoral (unas 137.000 firmas) para temas no vinculantes o el 5% para vinculantes. Es un proceso largo y costoso, pero que evita la intermediación de la Asamblea.
- Reforma por parte de la Corte Constitucional: El gobierno podría buscar que la Corte interprete ciertos artículos de manera más flexible, pero esta vía no permite una reforma profunda, solo ajustes limitados.
Lo que viene ahora
Noboa se encuentra en una encrucijada. Si opta por la Asamblea, necesitará negociar con una oposición que no está dispuesta a ceder fácilmente. Si apuesta por la iniciativa ciudadana, deberá movilizar a sus bases y sortear plazos que podrían llevar hasta 2026. Mientras tanto, el país observa, y desde Loja, los sectores productivos esperan señales de estabilidad.
Lo cierto es que el ‘No’ no cierra todas las puertas, pero las vuelve más angostas. El Presidente tendrá que demostrar si su habilidad política está a la altura de la adversidad. Para el lector, la lección es clara: la Constitución no se cambia por decreto, y en democracia, los caminos son lentos, pero posibles.
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